¿Por qué es relevante el tamaño en el diseño de stand para una feria?

El espacio es más importante de lo que creemos en una feria. De hecho, supone una de las primeras cuestiones en las que debemos pensar a la hora de plantear nuestro diseño de stand para un evento. Es la premisa de la que partir para elaborar nuestro escaparate para una cita de renombre. Que el visitante se encuentre cómodo y el producto visible se antoja un aspecto primordial si deseamos sacar provecho de la feria. Y es que la confidencialidad y la ausencia de agobio resultan indispensables para garantizar el visto bueno de los espectadores y conseguir, con ello, fidelizar clientes.

Si este propósito lo traducimos en cifras concretas, podemos afirmar que el espacio recomendado para que cada una de las personas que atiendan en nuestro stand y sus respectivos oyentes se encuentren en sintonía es de nueve metros cuadrados (y si es posible, hasta 16, si el presupuesto del que disponemos nos concede este deseo). Las dimensiones de nuestro diseño de stand las determinará no sólo el montante económico que nuestra empresa destina a un evento comercial; también influyen en la decisión las características del producto que promocionemos en ese momento, así como la apariencia de los expositores de los competidores inmediatos. No olvidemos que con un buen diseño de stands, como los que elaboramos en Mestalla, pretendemos distinguirnos del resto de participantes en un evento y conseguir así acaparar las miradas de los potenciales clientes.

Así, si atendemos al tamaño de un stand para una feria, es posible escoger entre varios tipos.

Por un lado, si lo que buscamos es un sistema versátil y sencillo en cuanto al montaje, además de reciclarnos para la siguiente cita, elegiremos un stand modular. Si optamos por la personalidad, el ideal es el custom, es decir, el expositor construido a partir de los elementos señeros de la empresa para reconocerla en un primer vistazo. En la misma línea se sitúan el stand creativo y el stand de diseño libre. En el primer caso, dejaremos volar nuestra imaginación. En la segunda posibilidad, se incide aún más en la originalidad. Por último, encontramos el stand portátil, un expositor que podemos transportar fácilmente, incluso dentro del mismo recinto en el que se celebra la feria.

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